BORRADOR - 2a ETAPA CAMINO DE SANTIAGO PORTUGUÉS INTERIOR: ALMARGEM - MÕES (17,4 Kms.)
18 de octubre de 2024.
Reloj a las 7:30 de la mañana, aunque finalmente lo he dejado correr 10 minutos más. He dormido bastante bien está noche, aunque mentiría si no reconociera que me daba cierta inquietud cuando todo quedó oscuro por dentro y por fuera del albergue, y allí estaba yo solo...
He abierto persianas para animar el atrezzo. Fuera está nublado y mojado, por lo que ha debido llover esta noche y yo ni me he enterado. Me giro y veo las literas vacías, con sus mantas dobladas sobre los colchones, y fantaseo con que una vez más he dejado que se vayan todos para adueñarme del baño y caminar tranquilos y en solitario. Me he aseado, he recogido la cama y la mochila y he abierto la puerta del albergue para cruzar al otro edificio y desayunar. No sé por qué en este albergue me pesa estar solo, y se me hace raro también el desayuno en aquella cocina y sala frías y sin gente. Para animar al cuerpo, café soluble de sobre de los que siempre llevo encima y bollitos rellenos de chocolate, y así todo se ve con otra perspectiva...
Oigo ruido en el exterior, lo que me pone en alerta sabiendo que mis cosas están en el otro edificio. Se trata de personal de mantenimiento que viene a hacer alguna reparación en el entorno del edificio de sala y cocina. Excepto un buenos días, no han reparado demasiado en mí cuando he pasado junto a ellos para salir a la plaza de la iglesia a buscar un contenedor en el que depositar la bolsa de basura y no dejar ningún residuo.
Finalmente tras colocarme la mochila y parar un instante en la puerta de la habitación para echar la vista atrás y repasar visualmente mi cama, salgo del albergue y cierro la puerta para comenzar a caminar. Quizás le damos menos importancia de la que debiéramos a este momento, porque ponemos todos los sentidos en la nueva etapa que vamos a recorrer y lo que nos espera, pero si me paro a pensar, no sé si alguna vez volveré a pasar por este mismo lugar, este alojamiento, este pueblo..., y es por eso que siempre intento dedicarles a estos instantes su tiempo, para que queden bien grabados en mi memoria y no me marche con la sensación de que me he perdido algo.
Nos adentramos por un sendero de tierra,, al principio un poco destartalado y casi desdibujado en el paisaje y demasiado pronto comenzamos un largo ascenso entre pinos y robles. Escasea la señalización en esta parte, lo que puede llevar a equívocos ya que nos encontraremos con bifurcaciones, pero siguiendo la aplicación de Gronze Maps no he tenido ningún problema. La subida me ha hecho entrar en calor, lo que unido a que no hace frió ya me está haciendo sudar. Menos mal que aún estando nublado he optado por caminar en manga corta.
Aunque no esté lloviendo, el deslizamiento del agua acumulada sobre las copas de los árboles de una hoja a otra se asemeja al inicio lento de un amago de llovizna, y me hace mirar hacia arriba en varias ocasiones. La siguiente banda sonora me llega del campanario de la iglesia principal de alguna localidad cercana, pues desde aquí arriba oigo el carrusel musical de las campanas teñiendo el Ave María que tantos recuerdos me trae de la Procesión de las Velas en Fátima. De hecho ha sido escucharlo y transportarme allí, con mi madre y mi hermana María Jesús.,un 4 de junio de 2022. Son las 10:00 de la mañana...
En un momento dado el sendero nos lleva hasta una vía asfaltada que nos hace pensar en cruzar y continuar por en sendero de tierra al otro lado. Sin embargo, aquí debemos coger a la derecha por el asfalto. En un primer momento me he confundido por la inercia visual del sendero limpio y recto, pero una miradita a a la aplicación cuando llevas un rato sin ver señales te devolverá al Camino correcto. Al tener que volver me he dado cuenta de que detrás mía caminaba un señor que iba colgando lazos de tela de color naranja sobre las ramas de algunos árboles, imagino que para señalizar alguna carrera deportiva de montaña .
Mientras caminaba por el asfalto he aprovechado para llamar a la señora que tiene la llave del Albergue de Ribolhos para avisarla de que estoy en camino. Atentos al siguiente desvío, que será en un nuevo sendero de tierra a la izquierda señalizado con una insignificante flecha amarilla pintada sobre una señal vertical de madera y muy estrecha. A sus pies hay otra señal sobre un trozo de madera roto recolocado para apoyar la insignificante flecha anterior.
Caminaremos casi en paralelo a la vía asfaltada , por un sendero flanqueado de preciosos abetos de mediano porte que en slgún otro país serían pasto de pasajeros árboles de navidad. Imagino que fueron replanteados hace algunos años, y ahora se ven así se hermosos. Meha llamado la atención también una planta espinosa de flores amarillas que se repite bastante por esta zona, y que se parece ( si es que no lo es...) al toxo gallego.
Llegó a un cruce donde una señal indica a Cabrum, y es por esa larga bajada por donde debemos dirigirnos, aunque a mí hubo un momento en que, siendo un cómodo descenso, se me ha atragantado de puro pánico cuando me he visto venir de frente y a ritmo ligero tres enormes perros solitarios que tenían pinta de ser la banda salvaje y ganberra del lugar. Yo he levantado bastones y he continuado caminando a verlas venir, y cuando han pasado por mi lado uno de ellos me ha mirado y ha balbuceando, pero los tres continuaron de frente su ascenso sin darme demasiada importancia. ¡¡Gracias Santiago Apóstol!!.
En la bajada rodeo alguna aislada finca habitada, ahora desdibujadas por la niebla y finalmente llego a la Ecoaldea de Cabrum, que me encuentro solitaria y desangelada a pesar de que hay varios vehículos aparcados a du entrada. Cabrum era una aldea que fue abandonada por su último morador en 2009 ( Manuel Pontes un señor septuagenario que finalmente se trasladó a vivir con su hermana), estando varios años vacía hasta que fue repoblada en septiembre de 2012 por una familia portuguesa, a la que siguieron varias más. Supuestamente llegaron a un acuerdo con algunos de los dueños de las casas, por el que no pagaban alquiler a cambio de restaurar las viviendas y cuidar los terrenos. Curiosamente, el primer niño nacido aquí con la repoblación lo hizo en 2013, y se llamó Santiago...
Cabrum tiene cierta estética de aldea hippie que debe tener muchos vida en verano pero ahora mismo solo me recibe un perro que no deja de ladrar y una fuerte donde lleno mi botella de agua. He descansado un poco tanteando el terreno, hasta que ha aparecido de nuevo gente caminando en sentido contrario y colgando los lazos de color naranja para la prueba deportiva. Junto a las casas del pueblo reconstruidas se están levantando nuevos proyectos de viviendas utilizando materiales ecológicos, como he podido apreciar en una enorme casa de madera que se está construyendo al fondo de un pequeño valle. El único inconveniente que veo de momento por aquí es que yo aL menos no tengo cobertura móvil.
Lo mejor del paso por este entorno ha sido llegar al Río Cabrum. He de reconocer que me inquietaba que fuera demasiado caudaloso e imposible cruzarlo, pero aunque haya que mojarse las botas, el paso es accesible y yo incluso me he detenido en medio para tomar fotos porque tiene unas pozas rodeadas de verde vegetación espectaculares, que deben invitar al baño en verano.
A partir de aquí iniciamos de nuevo el ascenso por pistas forestales entre pinares,una interminable subida que se me ha hecho pisada y en el que el horizonte nunca me hacía presagiar la cercanía de la cima. Me he parado a descansar sentado sobre unas piedras altas, y he aprovechado ara soltar la mochila y reponer energía comiéndome unos orejones de albaricoque. Desde mi posición observo una planicie en la que después pude confirmar que a alguien se le ocurrió plantar sllí un pequeño viñedo aislado. Huele a estiércol....
He llegado hasta una pista asfaltada y llana que hay que seguir a la derecha, una de esas carreteritas solitarias que uno no sabe a dónde llevará ni cada cuanto tiempo pasa un vehículo por sllí, y de pronto...., un chico joven en moto me hace pensar que no estoy tan aislado como el silencio me hace pensar. El camino nos desvía ahora a la izquierda por un angosto camino en ascenso que se presenta bastante "heavy" y que no me apetece nada en estos momentos, y mucho menos con el paisaje que se me presenta a la izquierda, una colina de pinos quemados...
El ascenso nos lleva ahora por la parte trasera y baja de los terrenos de lo que supongo es una granja de pollos, aunque no hay sonido alguno de las gallinaceas que me lo confirme. El ascenso aquí es por un sendero irregular, sucio, con restos de obra abandonados o depositados a posta para tapar agujeros. Lo peor viene después cuando llegamos arriba a la carretera, y vemos que hasta el otro lado de la misma llegó el fuego arrasando con todo. No quiero ni pensar qué hubiese sido de la granja si el fuego hubiese cruzado la carretera. Imagino que se emplearían a fondo para evitarlo, o a lo mejor el silencio del lugar es daño colateral del desastre....
Apesadumbrado por las imágenes anteriores, que sabía que fn slgún momento me iba a encontrar, he continuado caminando hasta llegar a Vila Meã. Aquí la información que tenía es de que podría haber un bar abierto en la plaza del pueblo llamado Casa Vicente, y el bar estaba, pero "fechado" que se dice en portugués. Por más que me afané en encontrar algo de vida a través de los cristales, solo vi algunas mesas, un montón de castañas y signos de que posiblemente sea el centro social del pueblo, pero de horario incierto según los vecinos disponibles que tengan la llave
En esta misma plaza está el Albergue Público de Vila Meã, una buena opción para quien quiera hacer una etapa más corta, teniendo en cuenta que ha de traerse el avituallamiento también aquí. El albergue se encuentra estratégicamente ubicado en los bajos de un palco o escenario de fiestas, y tengo entendido que está dotado de lo necesario: literas, baño y agua caliente. Aunque di tu paso coincide con las fiestas del pueblo, más que dormir te tocará alternar...
Continuo caminando para abandonar la localidad, deteniendo primero mis pasos ante la Iglesia de Nossa Senhora da Saúde ( con su pequeña torre blanca y circular que recuerda a un faro), antes dedicada a Santiago ( de hecho cuenta con una escultura de Santiago Apóstol mirando hacia el camino) para hacer una oración y ante algunas mpintorescas imágenes que han llamado mi atención .


















































































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