RECOGERÁS LO QUE SIEMBRAS
En agosto de 2020, despertando todos de la agonía de la pandemia y volviendo a reencontrarnos con la calle tras el confinamiento, decidí que en cuanto las circunstancias fueran propicias me enbarcaría en mi segundo Camino de Santiago. Se me hacía más necesario que nunca poder viajar, zambullirme en la naturaleza, desperezarme de las paredes de mi casa y resetear mi cabeza. Este segundo camino iba a ser el Portugués Central, pero una cancelación de Ryanair de todos los vuelos a Oporto desde Sevilla, y temiendo que las aerolíneas tuvieran información de primera mano sobre un posible segundo confinamiento que cerrara de nuevo las fronteras, opté por cambiar mi rumbo y mirar hacia el Camino Inglés desde Ferrol . Si pasaba algo al menos me pillaría en territorio nacional y de alguna manera podría volver a casa. Como comentado, este camino se me hacía muy necesario, necesitaba respirar. Aunque gracias a Dios en mi casa el COVID no pasó, restringir la convivencia a las paredes de mi cas...